por alguna razón
siempre tuve un motivo
nunca quise los nuncas
ni rabiar contra Dios si era atea
no quería parecerme a los otros
que a otros parecen
parecía que nunca lo quise
y que siempre deseaba lo mismo
era todo como un parecer
de distintas maneras
era todo un hechizo inconcluso
nada era como el absoluto
en el cual levitaba
existía relatividad
en medio del océano
mis vecinos dejaban la orilla
para ir en su busca
naufragaban sintiéndose a salvo
yo allá iba
yo aquí regresaba
en la balsa de la incertidumbre
me caí un infinito de veces
y me alzaban los otros
que se me parecían
yo era yo en sus rostros
ellos eran los que yo creía en el mío
se caían setecientas veces
los alzaba mienras me veían en ellos
era un nudo
un nudo imposible
aprendimos algunos que todo
comprendimos algunos que nada
son ramas de un mismo árbol
que Amor
no es
una palabra
.
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