sin más rumbo que el norte de la pena
lugar donde se pierde la paciencia
y el tiempo se sumerge
en deja vus cansados
caminan los yerros que aún no saben
de que están hechos
ni en qué cuerpo reposan
yo que me siento báculo ermitaño
observo el ir y venir de mercaderes
y a los apostadores de desgracias
siempre es lo mismo
cuando de doler se trata
no falta al lado el solícito ayudante
que nos pasa las dagas del castigo
para causar daño siempre hay alguien
dispuesto a ejercer
su propia rabia
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